Un push no llegó
Cuánto tarda normalmente, y la lista de causas ordenada por probabilidad
Mandaste un push y alguien te dice que no le llegó. Antes de dar por roto el programa, dos cosas: casi siempre tarda menos de lo que parece, y cuando no llega hay una lista corta de motivos.
Primero: cuánto tarda
Lo normal son 20 a 30 segundos. Con el celular encendido y con señal, suele estar antes de los cinco.
Pero puede tardar hasta media hora, y no está garantizado que llegue. No es una falla de Dardo: los sistemas de notificaciones de Apple y de Google funcionan por "mejor esfuerzo". Si el teléfono está apagado, sin señal, o los servidores están cargados, el aviso se demora o se pierde.
La consecuencia práctica: no uses un push para algo que tiene que pasar en los próximos diez minutos. Sirve para "esta semana", no para "en un rato".
Si pasaron dos minutos y no llegó, ahí sí conviene revisar la lista de abajo.
La causa más común: la tarjeta no está instalada
Solo recibe push quien tiene la tarjeta instalada en su wallet. Alguien que abrió el enlace, completó el formulario y no llegó a agregarla no va a recibir nada, aunque figure en tu base de clientes.
Es, de lejos, el motivo número uno. Y es el que explica el caso clásico: mandás a toda la base, te llega el reclamo de que "no le llegó a nadie", y en realidad le llegó a los que la tienen instalada, que son menos de los que creías.
El push viaja pegado a una tarjeta, no a una persona. Si tenés una tarjeta de sellos y un cupón, quien instaló el cupón no recibe los push de la tarjeta de sellos. Antes de dar por perdido un envío, fijate desde qué tarjeta lo mandaste.
En Android hay un tope que no controlás
Google muestra como máximo tres notificaciones por día y por tarjeta. A partir de la cuarta, tu mensaje se envía pero el teléfono no lo muestra.
Dardo no te limita la cantidad de push —podés mandar los que quieras, en cualquier plan— pero Android sí limita cuántos se ven. Si un mismo día se juntan un push automático de cumpleaños, uno de reseña y una campaña que mandaste a mano, el cuarto no aparece.
Es una razón más para no acumular envíos en un mismo día, y para revisar qué automatismos tenés prendidos antes de sumar una campaña manual.
Si es un iPhone
Es donde más cosas pueden estar apagadas del lado del cliente. En orden:
- Notificaciones del Wallet, en los ajustes del teléfono.
- El interruptor de esa tarjeta en particular: el Wallet permite silenciar una sola.
- Modo Concentración o No molestar, que retiene los avisos.
- Actualización en segundo plano, sin la cual la tarjeta no se refresca.
- Ubicación, si el aviso era por cercanía.
Ojo con las actualizaciones automáticas del Wallet. Si el cliente las desactiva, el sistema puede marcar la tarjeta como eliminada — y a partir de ahí deja de recibir todo, aunque él siga viendo la tarjeta en su teléfono. Es la falla más difícil de diagnosticar de esta lista, porque desde afuera parece que la tarjeta está bien.
Si es un Android
Mucho más simple: alcanza con revisar que los permisos de notificación estén habilitados. El resto lo resuelve Google Wallet solo, con el tope de tres por día ya mencionado.
Si instaló la tarjeta como aplicación web
Cuando la tarjeta se instala como app en la pantalla de inicio en vez de en el wallet, los push dependen del navegador. No todos los soportan: si el cliente la instaló desde un navegador poco común, puede que nunca reciba nada. Chrome es el camino seguro. Y hay que darle permiso de notificaciones al navegador, no solo al teléfono.
Por dónde empezar cuando te reclaman
- Preguntá si ve la tarjeta en su wallet. Si no la ve, no la instaló: ahí termina el diagnóstico.
- Fijate desde qué tarjeta mandaste el push y si esa persona tiene esa.
- Preguntá qué teléfono usa. iPhone abre cinco posibles causas; Android, una.
- Revisá si ese día ya salieron otros push, sobre todo automáticos.
- Esperá. Si pasaron menos de treinta minutos, todavía puede llegar.
Y una comprobación que se saltea siempre: instalá tu propia tarjeta en tu celular y mandate un push a vos mismo. Si te llega, el problema es del lado del cliente. Si no te llega a vos tampoco, el problema es de la configuración del envío — y eso sí lo arreglás vos.