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De cero a escanear la primera tarjeta en el mostrador, paso a paso

Esta es la guía larga: arranca antes de que abras la app y termina cuando tu equipo escanea la primera tarjeta en el mostrador. Si querés el resumen en seis pasos, está en la guía rápida.

Lo único que conviene saber antes de empezar: al activar una tarjeta, algunos ajustes quedan cerrados para siempre — sobre todo qué datos le pedís al cliente, y en varios tipos también la mecánica entera. Por eso este recorrido deja la activación casi al final, y antes te hace decidir las cosas que no vas a poder deshacer.

Cómo crear tu primera tarjeta de lealtad en 7 minutos·grabado en 2025Si preferís verlo antes de leer, este video recorre el camino completo. El editor que muestra es el mismo de hoy; si algún rótulo no coincide, mandá lo que dice este artículo.

1. Decidí qué vas a premiar, antes de abrir la app

La pregunta no es "qué tarjeta uso" sino qué conducta querés que se repita. De ahí sale todo lo demás.

Si querés que…PremiásY te sirve
Vuelvan más seguidoLa visitaEstampilla
Gasten más por vezEl montoPremio por puntos
Compren el paquete por adelantadoLa compra anticipadaSuscripción
Paguen una cuotaLa permanenciaAfiliación
Entre gente nuevaLa primera visitaCupón

El error más común es elegir por lo que suena mejor y no por el ritmo del negocio. Una tarjeta de sellos en un centro estético donde la gente vuelve cada seis semanas tarda casi un año en llenarse: para cuando llega el premio, el cliente se olvidó de que existía.

Regla práctica: el primer premio debería quedar al alcance en tres o cuatro compras de tu cliente habitual. Si cae en la primera, no premia nada. Si cae en la décima, nadie llega.

2. Poné los números para que te cierre

Antes de crear nada, hacé la cuenta. La calculadora de ROI te dice cuántas visitas extra por cliente necesitás para que el programa se pague — y si con tu margen y tu premio se paga alguna vez.

Lo que más se carga mal es cuánto te cuesta el premio. Un café gratis cada seis no te cuesta un sexto de la venta: te cuesta lo que te cuesta hacer ese café. La excepción son los descuentos y la devolución de dinero, donde sí resignás el valor completo.

3. Creá la tarjeta

Entrá a app.dardo.aiTarjetas. Tenés dos caminos: Plantilla, que abre una galería de diseños por rubro, o Desde cero.

Módulo de Tarjetas con las tarjetas existentes y su vista previa

Elegí el tipo y hacé clic en Continuar. Cada uno lleva una etiqueta que dice para qué sirve: Alta retención o Lo mejor para la adquisición.

Selector con los ocho tipos de tarjeta y sus etiquetas

La comparación completa está en el primer artículo de la categoría.

Ojo con lo que viene precargado. Varios tipos traen valores de ejemplo que tu cliente va a ver tal cual si no los pisás: el Premio trae cinco niveles con nombres genéricos de cupón, y la Afiliación trae Bronce, Plata y Oro los tres al mismo precio.

4. Definí qué datos le vas a pedir

Está en AjustesFormulario de emisión de tarjeta, y es la decisión más irreversible de todas: se congela al activar, en todos los tipos de tarjeta.

Pantalla de Ajustes con el formulario de emisión y las opciones de vencimiento

Cada campo que agregás es una razón más para que el cliente diga que no, y es tu equipo el que sostiene esa conversación en el mostrador. Pero pedir de menos también cuesta:

  • Sin teléfono, el cliente instala la tarjeta y queda fuera de todas tus comunicaciones.
  • Sin cumpleaños, no podés mandar el saludo con beneficio, que es de lo que mejor funciona.
  • Sin correo, no vas a poder reenviarle el enlace si borra la tarjeta.

5. Diseñala

En Diseño van el logo, los colores y —en varios tipos— la mecánica visual: cuántos sellos, cómo se ve el sello ganado y el pendiente.

Ahí también está Nombre de los campos, que es lo que lee el cliente en su celular. Vale la pena tocarlo: "te faltan 2 para tu café" comunica bastante más que "al siguiente nivel".

6. Probala sin activarla

Este paso se saltea siempre y es el que más problemas evita.

Mientras la tarjeta figure como Tarjeta inactiva, el enlace de instalación ya funciona: podés instalarla en tu celular y en el del equipo, hasta diez veces. Y al activar, esas instalaciones de prueba no se pierden.

  • Mirala en un teléfono real: los textos que se cortan solo se ven ahí.
  • Que cada persona del equipo la escanee una vez, para descubrir ahora los problemas de cámara o de luz del mostrador.
  • Revisá que los números tengan sentido con la tarjeta en la mano.

No le pases ese enlace a un cliente todavía. El formulario de una tarjeta inactiva se ve idéntico al de una activa: no dice "prueba" por ningún lado. Quien lo reciba instala su tarjeta sin enterarse de que era un ensayo tuyo.

7. Activala

Con la tarjeta como la querés, tocá Activar. Aparece un aviso de qué queda cerrado — es incompleto, así que la lista buena está en qué queda cerrado al activar.

En resumen: se congelan los vencimientos y el formulario de emisión en todos los tipos, la mecánica en cuatro de los ocho, y nunca se congela el diseño — logo, colores y textos los podés rehacer siempre.

8. Metela en el celular de tus clientes

Una tarjeta activa que nadie instaló no hace nada. Acá se juega el programa.

En el local, con el QR. Va donde el cliente está quieto y con el teléfono a mano: la caja siempre, y después el punto muerto de tu rubro — la mesa, la sala de espera, el probador. Está por rubro en distribución presencial.

Fuera del local, con el enlace. A tus clientes actuales por WhatsApp; a gente nueva por redes y Google. Y ojo con cuál mandás: el del cupón va a canales abiertos, el de la tarjeta de lealtad a quien ya te compra. Está en distribución digital.

9. Preparar al equipo es la mitad del trabajo

Es la diferencia entre dos locales con el mismo material y resultados distintos. Un QR que nadie nombra se instala poco.

Tu equipo necesita cuatro cosas: entender qué gana el cliente, tener una frase corta para ofrecerlo, saber qué contestar cuando dudan, y saber usar el escáner. Está desarrollado en capacitar a tu equipo.

Módulo de Gerentes con la tabla del equipo y el botón de Aplicación de escáner

Cada persona entra con su propia cuenta. Se dan de alta en Gerentes, y la contraseña la ponés vos. Cuántas personas podés sumar depende de tu plan — en Start no hay puestos, así que el único que puede escanear es el dueño. Le pasás el enlace, el correo y esa contraseña, y con eso entra. Ver puestos de manager.

10. Escanear: el momento de verdad

Todo lo anterior existe para este momento: el cliente en el mostrador, el teléfono en la mano, y alguien de tu equipo que tiene que acreditarle la compra en menos tiempo del que tarda en guardar la billetera.

La herramienta es la app escáner. Corre en el navegador del celular —no hay nada que instalar desde una tienda de apps— y esta es la dirección que le pasás a tu equipo:

El enlace lleva /es al final, y no es un detalle.

app.dardo.ai/scanner-app/es

El idioma lo decide la dirección: sin ese sufijo la app abre en inglés, y adentro no hay ningún selector para cambiarlo. Si alguien de tu equipo la ve en inglés, no está rota — le pasaron el enlace equivocado.

Pantalla de acceso de la app escáner en español, vista desde un celular

Cada persona entra con la cuenta que le creaste en el paso anterior, no con la tuya.

Cómo es el momento del escaneo

El cliente abre su tarjeta en Apple Wallet o Google Wallet, donde aparece un código. Tu equipo lo escanea con la cámara desde la app, y ahí mismo acredita la compra —el sello, los puntos, el saldo, según tu tipo de tarjeta— o canjea un premio si el cliente llegó al nivel.

Después de acreditar, la tarjeta del cliente se actualiza sola en su celular. No hay que pedirle que abra nada ni que refresque: la próxima vez que mire el wallet, el número ya cambió. El paso a paso está en escanear y registrar transacciones.

Si tu tarjeta acumula por monto gastado, revisá Cantidad de compra al cobrar en Ajustes. Con ese ajuste apagado el escáner no le pide el importe a tu empleado, y sin importe no hay con qué calcular puntos ni porcentajes: el cliente pasa la tarjeta y no suma nada.

Probalo con tu propio equipo antes de abrir. Que cada persona escanee una tarjeta de prueba una vez, en el mostrador, con la luz que hay a esa hora. Los problemas del escaneo son físicos —el brillo de la pantalla del cliente, la distancia, una cámara sucia— y aparecen en el mostrador, no en tu escritorio.

11. Leer si funcionó

Acá se cierra la cuenta que hiciste en el paso 2. La calculadora te dio un número —cuántas visitas extra por cliente necesitás para que el programa se pague—; el Tablero es donde se ve si las estás consiguiendo.

Dos controles cambian todo lo que muestra, y conviene fijarlos antes de mirar nada: el período, arriba a la derecha, y el par Ganancia / Visitas, que lee los mismos meses en plata o en gente. El recorrido completo de las secciones está en métricas del tablero; acá va solo lo que respondés al principio.

Tu preguntaDónde se contesta
¿La gente lo está instalando?Tarjetas instaladas, y Canales de instalación para saber por dónde entran
¿Vuelven más seguido?Visitas repetidas contra visitas nuevas
¿Se paga?Ingresos por fidelización y Retorno de la inversión
¿Quién se está yendo?Segmentos RFM, sobre todo En riesgo

El porcentaje verde o rojo importa más que el número. Es la variación contra el período anterior. Con un programa nuevo, los absolutos van a ser chicos por definición; lo que te dice si vas bien es si crecen.

Qué vas a ver, y cuándo

Las primeras semanas el tablero está casi vacío, y eso no significa que algo esté mal: significa que todavía nadie completó una tarjeta.

Hacé la cuenta con tus propios números. Si tu tarjeta pide 10 sellos y tu cliente habitual viene dos veces por semana, el primer premio se canjea alrededor de la quinta semana. Antes de eso no hay canjes que ver, y juzgar el programa a los quince días es juzgarlo antes de que empiece.

Lo que sí se mueve desde el primer día son las instalaciones. Ese es el número a mirar al principio, porque mide algo que depende enteramente de vos: si tu equipo lo está ofreciendo.

Mirá el tablero una vez por semana, con el período en Últimos 6 meses. Todos los días te hace reaccionar a ruido; una vez por mes te hace llegar tarde.

Si los números no cierran, volvé al paso que corresponde

Casi todos los problemas de un programa nuevo se leen en el tablero y se arreglan en un paso concreto de esta guía, no en el tablero:

Lo que vesQué está pasandoA dónde volver
Pocas instalacionesNadie lo está ofreciendo en el mostradorPaso 9, y revisá dónde está el QR en el paso 8
Instalan pero no vuelvenEl premio está demasiado lejos, o no lo recuerdanPaso 1 para la mecánica, y automatizar push para que se enteren de su saldo
Vuelven pero no canjeanNo saben cuánto les faltaLos rótulos del paso 5, y el push de "te falta poco" no existe: hay que decírselo en el mostrador
Suben las visitas pero no los ingresosEstás premiando visita cuando deberías premiar montoPaso 1
Todo bien pero no se pagaEl premio cuesta más de lo que traePaso 2, con los números reales que ahora sí tenés

Lo que no se arregla es la mecánica de la tarjeta ya activada. Los vencimientos y el formulario de emisión quedaron congelados, y en varios tipos también la forma de acumular. Si la conclusión es que la mecánica está mal elegida, la salida es una tarjeta nueva — y todos los que instalaron la vieja se quedan ahí. Por eso los pasos 1 y 2 van antes de tocar la app.

Ya está andando. ¿Y ahora?

Con el programa en la calle, lo que más rinde no es seguir configurando: es usar lo que ya juntaste.

  • Prendé el push automático de segmento En riesgo. Le escribe a alguien justo cuando su comportamiento cambió, en vez de mandarle lo mismo a todos. Es el de mejor retorno de todos, y está apagado por defecto: automatizar notificaciones push.

  • Ajustá los umbrales de RFM a tu rubro. Los de fábrica tratan como "en riesgo" a alguien que no vuelve en tres semanas: alarma en una cafetería, absolutamente normal en un centro estético. Está en análisis RFM.

  • Usá promociones para los días flojos, en vez de tocar la mecánica de la tarjeta: promociones.

Lo que más mueve la aguja no está en el panel. Es que alguien del equipo lo nombre al cobrar, que los números tengan sentido para tu rubro, y que le escribas a la gente que ya se sumó. Un cliente con saldo que no sabe que lo tiene no vuelve por él.

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