Distribución presencial
Dónde poner el QR en tu local y cómo ofrecerlo sin que suene a venta
Tu tarjeta solo sirve si tus clientes la tienen. Y como la transacción pasa en el mostrador, el local es tu mejor canal de distribución: la persona ya está ahí, ya te eligió, y tiene el celular en la mano.
Dos cosas definen si el QR se escanea o se ignora: dónde está y qué le dicen al cliente cuando lo ve.
Dónde poner el QR
El principio es el mismo en cualquier rubro: el QR va donde el cliente está quieto y con el celular a mano. Un cliente en movimiento no escanea nada. Cambia dónde está ese momento muerto según tu negocio.
Si atendés gastronomía
| Ubicación | Prioridad | Por qué |
|---|---|---|
| Mostrador o caja | Alta | El cliente ya decidió comprar; es el momento de menor resistencia |
| Mesas (display o table tent) | Alta | Espera entre pedir y que le sirvan: el rato muerto más largo del local |
| Carta o menú | Media | Lo mira mientras decide, aunque compite con la decisión de qué pedir |
| Ticket o recibo | Media | Se lo lleva y puede escanearlo en casa con calma |
Si atendés estética, spa o peluquería
| Ubicación | Prioridad | Por qué |
|---|---|---|
| Sala de espera | Alta | Es el rato muerto más largo de todo el rubro |
| Mostrador de recepción | Alta | Al pagar y al agendar la próxima sesión |
| Espejo de la estación | Media | El cliente pasa mucho tiempo mirándolo |
| Tarjeta del próximo turno | Media | Se la lleva y la mira de nuevo antes de volver |
Si atendés un comercio de venta presencial
| Ubicación | Prioridad | Por qué |
|---|---|---|
| Caja | Alta | Mismo momento de compromiso que en cualquier rubro |
| Probador | Alta | El cliente está solo, esperando y con el celular en la mano |
| Vidriera | Media | Alcanza a quien pasa y no entró — el único punto que capta gente de afuera |
| Bolsa o etiqueta | Media | Se va con la compra y sobrevive al día |
En cualquiera de los tres, la caja es siempre prioridad alta: es el único momento en que el cliente ya se comprometió con la compra. Si vas a poner un solo QR, ponelo ahí.
Cómo ofrecerla
Un QR pegado sin que nadie lo nombre rinde poco. Lo que mueve la aguja es que alguien del equipo lo mencione, y para eso necesitan una frase corta que no suene a venta.
Casual
"¿Ya conocés nuestro programa? Es gratis, y con cada compra vas juntando para [premio]."
Sirve mientras el cliente espera, sin presión.
Directo
"¿Te sumo al programa? Escaneás este código y listo, no hace falta bajar ninguna app."
Lo de "ninguna app" saca la objeción principal antes de que aparezca.
Post-compra
"Esta compra ya te cuenta. Si querés que se te acumule cada vez, escaneá acá."
El más efectivo: el beneficio ya existe, solo hay que reclamarlo.
En rubros con turnos —estética, peluquería— hay un cuarto momento que los otros no tienen: al agendar la próxima sesión. El cliente ya se comprometió a volver, así que un programa que premia esa vuelta le cierra solo.
Detalles que deciden si funciona
A la altura de los ojos. Un QR sobre el mostrador, mirando al techo, obliga a agacharse. Casi nadie lo hace.
Con luz. Los rincones oscuros y los adhesivos rayados por el uso no escanean. Revisá los tuyos cada tanto.
Con una línea de texto al lado. "Escaneá y juntá puntos" convierte bastante más que un cuadrado negro sin explicación, porque el cliente no tiene por qué saber a dónde lleva.
Varios puntos, no uno. Cada ubicación atrapa un momento distinto: el que no escanea en la caja porque hay fila puede hacerlo desde el probador o la sala de espera. Un solo punto de contacto depende de que el cliente esté disponible justo ahí.
Los tamaños de impresión y los errores que arruinan un QR están en la guía de códigos QR.