Armar un flujo
Los dos tipos de automatización, los cinco estados, la re-entrada, la ventana horaria y la trampa de editar
Un flujo se arma en un lienzo: arriba el disparador, y debajo la cadena de bloques. Lo que sigue es todo lo que rodea a ese lienzo y que no se ve hasta que te muerde.
Crearla
Crear automatización abre una ventana que pide solo un nombre. No hay que elegir tipo ni plantilla: se crea vacía, en estado Borrador, y todo lo demás se define adentro.
Ponele un nombre que se entienda dentro de seis meses. La lista es lo único que vas a ver cuando algo deje de funcionar, y ahí no se ve qué hace cada flujo: solo el nombre, la fecha, cuántas veces se disparó y el estado.
Los bloques
El primero se llama Generar y es el disparador — todos los que hay están en disparadores. Debajo, la cadena: Esperar, Regla y las acciones, que están en acciones.
Cada bloque tiene un menú de tres puntos. El de Generar ofrece solo Editar y Agregar después — el disparador no se borra, se cambia. Los bloques de acción suman además Eliminar acción y Eliminar acción y todas las acciones después.
Arriba del lienzo está el nombre de la automatización, editable en el lugar. A la izquierda, el zoom. Y arriba a la derecha, el botón para activarla y atrás para volver a la lista.
Borrar una Regla borra su contenido. La plataforma lo avisa: "Todas las acciones de esta condición también se eliminarán". Si armaste dos ramas largas y borrás la regla de arriba, se van las dos.
Los cinco estados
Una automatización siempre está en uno de estos:
| Estado | Qué significa |
|---|---|
| Borrador | La estás armando. No corre |
| Activo | Está corriendo |
| En pausa | Existe y está completa, pero apagada |
| Necesita configuración | Le falta algo para poder correr |
| Eliminado | Se borró |
Necesita configuración es el que más confunde, porque la automatización parece estar ahí. La cuenta viene con una de ejemplo, Card Delivery, justo en ese estado: se dispara con Tarjeta emitida, espera 5 minutos y pregunta si la tarjeta sigue sin instalarse. Es un buen flujo, y no está corriendo hasta que completes lo que le falta y la actives.
La trampa: editar la apaga
Cuando editás una automatización activa, la plataforma la desactiva. Lo avisa con un cartel: al editar se desactiva, y para que vuelva a funcionar tenés que habilitarla de nuevo desde la lista de automatizaciones.
Es deliberado —evita que corra a medio editar— pero se olvida siempre. El síntoma es el peor posible: no falla nada, simplemente deja de entrar gente al flujo y no te enterás. Después de tocar cualquier automatización, volvé a la lista y confirmá que dice Activo.
Re-entrada: ¿puede volver a entrar la misma persona?
Es la opción que más cambia el resultado y la que nadie mira. Se llama Vuelva a aplicar la automatización a los clientes y define cuánto tiene que pasar para que alguien que ya recorrió el flujo pueda volver a entrar:
No repetir · Día siguiente · En una semana · Después de un mes · Un año después
La regla práctica: si el flujo es un momento único en la vida del cliente —la bienvenida, la primera instalación— va en No repetir. Si es una reacción a un comportamiento que puede repetirse —se enfrió, volvió a enfriarse— tiene que poder volver a entrar, o lo rescatás una sola vez en la vida.
Ventana horaria
Se puede fijar un intervalo de tiempo con hora de inicio y hora de finalización, para que el flujo no ejecute fuera de esa franja.
Es la diferencia entre una automatización que ayuda y una que despierta gente a las 3 de la mañana. Un push a la madrugada no se pierde: se lee al otro día, con bronca, y la tarjeta se borra de un toque.
Copiar, compartir e importar
Una automatización se puede copiar dentro de la misma cuenta, y también compartir: se genera un enlace, y quien lo abre la importa a su lista pudiendo ponerle otro nombre.
Esto vale oro si manejás más de un local o más de un cliente. Armás el flujo bien una vez, lo probás, y lo repartís. No hay que rearmarlo casilla por casilla en cada cuenta.
Si funcionó o no
En la lista, la columna Número de desencadenantes cuenta cuántas veces se disparó, no cuántos disparadores tiene configurados: una automatización con su Generar puesto pero que todavía no agarró a nadie muestra cero.
Adentro, cada automatización muestra además Destinatarios, Recibido, y la fecha y hora del último envío.
La lectura útil no es el total sino la relación entre los dos primeros. Y el dato que más rápido te avisa de un problema es la fecha del último envío: si un flujo que debería correr todos los días dice hace dos semanas, algo se apagó — casi siempre, alguien lo editó y no lo volvió a prender.
Antes de activar
- Probalo con vos. Poné tu propia tarjeta en las condiciones de entrada y recorrelo entero antes de soltarlo sobre la base.
- Mirá el estado después de guardar. Es el paso que se saltea todo el mundo.
- Revisá la re-entrada. Es el default que más silenciosamente arruina un flujo de reactivación.
- Contá los mensajes. Sumá los push de todas las ramas y preguntate si vos aguantarías esa cantidad de una marca.